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HIJOS/AS ADOLESCENTES
Se preguntan muchos padres: ¿cómo mantener la calma con un/a hijo/a
adolescente?; ¿qué hacer para que las relaciones en la familia sigan
siendo afectuosas y tranquilas?... . La respuesta es que hay que estar
preparado y enfrentarse a ello con calma, respeto y amor.
En cuanto al amor, no hay problema, porque los padres quieren a sus
hijos/as, incluso en los periodos en los que estos/as puedan estar más
insoportables. Pero la calma y el respeto hay que ejercitarlos.
Hay varias cosas que conviene no olvidar nunca, incluso cuando se
producen broncas, discusiones o enfrentamientos con los hijos o las
hijas adolescentes. Es bueno que los adultos que conviven con ellos no
olviden lo siguiente:
·
El amor: Los padres deben recordar que quieren a sus hijos/as y que ellos/as les quieren también.
·
Quieren hacer lo correcto: Los procesos de cambio
físico y psicológico que están viviendo los/as adolescentes les alteran
emocionalmente y eso provoca situaciones de enfrentamiento y rebeldía.
·
Tú también fuiste adolescente: Recordar que uno
mismo pasó por ese proceso y cómo se sintió entonces puede ser muy útil a
la hora de manejar las relaciones con los hijos e hijas en ese periodo
de la vida.
·
El adulto eres tú: Es fundamental que cuando se
producen enfrentamientos con los adolescentes, sus padres recuerden que
ellos son los adultos y que, aunque, su hijo/a no es ya un niño/a, aún
no tiene la madurez suficiente como para exigirle una responsabilidad de
adulto.
A pesar de la calma, del amor o de la infinita paciencia, hay veces que
los enfrentamientos con los/as hijos/as llegan a producirse. Es
aconsejable seguir algunas recomendaciones:
·
Demasiadas reglas son una mala idea: Si quieres que
tu hija o hijo sea disciplinada/o y cumplan con las reglas que marcas,
debes saber que cuantas más normas les impongas, más se saltarán. Así
que es mucho más inteligente establecer prioridades. Reflexiona sobre lo
que de verdad es importante para ti y para él. Puedes hacer una lista
con aquellas reglas que sí te parecen fundamentales y discutirlas con
él/ella. Si está implicado/a en ello, será mucho más fácil que las
cumpla. Así evitarás un buen número de enfrentamientos.
·
Piensa en cosas positivas sobre tu hijo/a: Incluso
en los momentos en los que se pone más rebelde, o todavía más en esos,
recuerda el amor que sientes por él/ella. Trae a tu recuerdo alguna
imagen de los dos juntos en algún momento muy bueno. Solo con eso ya
conseguirás rehttp://centrodepsicologiayterapias.blogspot.com.es/frenar tu ira.
·
Mantén la perspectiva: Algunas de las discusiones
con los adolescentes se deben a cuestiones muy poco importantes. No
permitas que algo así te lleve a un enfrentamiento con tu hijo/a.
·
Evita tu propia frustración: En ocasiones, es la
propia frustración de los padres lo que complica la relación con los
hijos adolescentes. Ten muy presente que no puedes volcar en él tus
problemas o tus carencias.
·
Tomate tiempo: Si tu hijo/a adolescente hace algo
con lo que no estás de acuerdo debes decírselo, pero es importante
elegir bien el momento si lo que pretendes es cambiar una actitud. Si
estás enfadado con él/ella, déjalo para más tarde. Con los adolescentes
tienes la ventaja de que ya no son niños que necesitan que les corrijas
en el momento exacto. Al adolescente puedes decirle que estás enfadado y
que hablarás más adelante sobre ello con él o ella, cuando los dos
estéis más tranquilos. Le enseñarás así la importancia de calmarse y
reflexionar sobre las cosas.
·
No intentes arreglarlo todo a la vez: No aproveches
una discusión para hacerle todos los reproches juntos. No intentes en la
misma charla que cumpla los horarios, ordene su habitación,
etc.. Céntrate en una cosa cada vez. Eso os permitirá dialogar sobre
cada aspecto de la relación, entenderos mejor y llegar a acuerdos más
productivos.
·
Muéstrate comprensivo: Incluso cuando esté enfadado
explícale que le entiendes, que no ignoras lo que le ocurre aunque no
estés de acuerdo con él/ella. Eso le desarmará y le enseñará la
importancia del respeto.
·
Pide disculpas: Si en una discusión te has enfadado,
no has podido evitar que la ira te dominara o has sido injusto, pide
disculpas. Tu hijo aprenderá así que reconocer los errores ayuda a
mejorar la relación entre vosotros/as.
Y piensa que no solo estás ayudando a crecer emocionalmente a tu
hijo/a, sino que también tú puedes crecer y enriquecerte con esta
experiencia.
AUTORA:
Antonia Macías (Psicóloga)